Las sirenas clásicas no siempre han sido las hermosas mujeres de cintura para arriba y pescados de cintura para abajo. Las primeras descripciones las caracterizaban mitad mujer mitad ave, y eran hijas de Aqueloo, dios-espíritu griego del río homónimo, o el dios Forcis, y de la ninfa Calíope según algunas versiones o de algunas musas según otras. Estas aves maliciosas fueron las mismas que intentaron seducir a Ulises y a su tripulación con su embriagador canto en La Odisea de Homero. Sin embargo, en la mitología griega también existían mujeres que habitaban en el mar, las Nereidas, y un dios mitad hombre mitad pez: Tritón, hijo de Poseidón.

No está claro cuando sucedió la metamorfosis, pero algo pudo tener que ver el manuscrito Liber Monstrorum (s. VII o VIII), elaborado por el anglosajón Audelinus, uno de los primeros que identifica a las sirenas como seres mitad mujer mitad pez.
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