Animales excomulgados

Animales excomulgados

En el afán de asegurar su poder y la fidelidad hacia Dios, la Iglesia ha creado todo tipo de estrategias. Una de las más conocidas es la excomunión.

La excomunión consiste en la exclusión eclesiástica de los sacramentos y, en muchas ocasiones, social del condenado.

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Langostas, ratones, cerdos, ratas y muchas otras especies fueron víctimas del implacable juicio de la Iglesia. Elsol.com

Este castigo se imponía a personas de toda clase y condición social. Pero también a animales, concretamente contra aquellos que producían algún mal social o económico. A estos peculiares acusados también se les sometía a los mismos procesos judiciales que a las personas. A fin de cuentas, también eran hijos de Dios

  • En 1532, unos labradores solicitaron juzgar a unos ratones que no cesaban de importunarles. Su demanda fue atendida por el vicario general de la diócesis, quien organizó un juicio contra los roedores. Por supuesto, como en cualquier juicio, hubo un tribunal y los acusados dispusieron de sus letrados. El tribunal finalmente sentenció a los animales a abandonar el lugar si no querían ser excomulgados.

  • Un caso similar sucedió en 1616. En este caso los acusados fueron un grupo de delfines y los demandantes unos pescadores que querían pescar en paz.

  • En 1650 se dictaron 4 sentencias contra una plaga de langostas en la abadía segoviana de Santa María de Párraces. En la última se excomulgó a la plaga y se la condenó a abandonar la región en 14 horas.

  • El obispo Alonso Fernández de Madrigal, también conocido como “El Tostado”, excomulgó a otra plaga de langostas condenándolas a recluirse en una cueva.

  • En otra ocasión, un obispo cordobés excomulgó a unas pobres golondrinas que por haberse alojado en el interior de su parroquia.

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