Los quipus: cómo los incas registraban información con cuerdas

El inca fue con diferencia el imperio más vasto de la América precolombina. El Tahuantinsuyu ejerció su poderosa influencia desde Colombia hasta Argentina, pasando por Ecuador, Perú, Chile y Bolivia. Para administrar y organizar unos dominios tan extensos, complejos y multiculturales, se hizo necesaria la creación de un sistema que permitiese el almacenamiento y la transmisión de información entre las autoridades del imperio. Con esa misión nacieron los quipus, un sofisticado sistema de cuerdas y nudos con los que los incas registraban y transmitían información de diversa naturaleza.

Cuerdas anudadas de colores

En su apogeo, el imperio inca llegó a albergar a entre seis y doce millones de personas, rivalizando demográficamente con algunos de los imperios más extensos de Europa. Esta sociedad no solo estaba formada por incas, sino también por numerosas etnias y culturas que fueron incorporadas al imperio, ya fuera de manera negociada o por la fuerza, según iba extendiendo sus fronteras. Finalmente, el Tahuantinsuyu -que es el nombre que recibe el imperio inca en quechua- se convirtió en una sociedad multicultural y multilingüe, lo que planteaba importantes desafíos de gobierno. Para sentar las bases de su poder y gestionar política, social, económica y militarmente su enorme territorio, los señores incas se valieron de los ya mencionados quipus.

Pero ¿qué es un quipu? Este término procede del quechua y significa “nudo”. Se trata de cuerdas de diferentes colores que presentan un número y diversidad variable de nudos. Suelen estar formadas por una cuerda principal de la que cuelgan otras cuerdas secundarias. De estas últimas pueden también pender más cuerdas subsidiarias.

Dibujos de personajes incas sosteniendo quipus
Dibujos del cronista de ascendencia inca Guamán Poma de Ayala mostrando a tres personajes incas, probablemente quipucamayoc, sosteniendo quipus. Setlak et al. (2020)

A simple vista parecen toscos abalorios ornamentales, pero son mucho más que eso. Mediante la combinación de colores, el número y el tipo de nudos, la direccionalidad del hilado, el trenzado, los cordeles colgantes y el material -normalmente lana o algodón-, los quipus podían codificar miles de signos y mensajes diferentes, ya fueran numéricos o no. Una de las teorías más aceptadas sobre la interpretación de algunos quipus es la propuesta por Leslie Leland Locke en 1923. Según este matemático, existirían tres tipos de nudos: el simple, el largo y el nudo con forma de “8”. En función de su posición en las cuerdas secundarias, los quipus expresarían valores numéricos en base al sistema decimal, un avance matemático que se pensaba provenía de Asia, pero al que los incas llegaron de forma independiente.

No todo el mundo sabía elaborar y “leer” los quipus. Tan solo un pequeño grupo de especialistas procedentes de la nobleza incaica y las élites provincianas y formados en el Yachayhuasi de Cuzco o Casa del Saber recibían la preparación y conocimientos necesarios. Eran los quipucamayoc, funcionarios del imperio que ocuparon una gran variedad de puestos y cargos dentro de la administración inca. Su misión era la de confeccionar, leer, interpretar y custodiar los quipus, a la manera de los modernos archiveros. Gracias a sus conocimientos y aptitudes, los quipucamayoc adquirieron un papel esencial para el correcto funcionamiento de la sociedad inca.

Las funciones de los quipus

A los arqueólogos debemos agradecerles que actualmente dispongamos de miles de quipus que podemos estudiar y que guardan información valiosísima sobre el funcionamiento de la sociedad inca.

Quipu inca complejo con multitud de cuerdas subsidiarias
Quipu complejo formado por numerosas cuerdas subsidiarias. Setlak et al. (2020)

Los quipus cumplieron una amplia diversidad de funciones en su momento. Muchas de ellas las conocemos gracias a las crónicas que nos legaron los cronistas españoles del siglo XVI y posteriores, que ya entonces se mostraron fascinados por esos coloridos cordeles anudados que les recordaba a los rosarios de su tierra natal. Por desgracia, solamente podemos conocer o deducir la utilidad de los quipus, pero todavía no sabemos “traducirlos”. Es decir, podemos llegar a inferir, por ejemplo, si un quipu codificaba información numérica sobre cantidades de suministros disponibles en un almacén, pero no sabemos a qué tipo de suministros se refiere (alimentos, textiles, etc.). Esa habilidad que manejaban diestramente los quipucamayoc se ha perdido en gran medida.

Todos los quipus perseguían un mismo fin: transmitir información. Los quipus constituyeron un sistema de comunicación empleado por las autoridades políticas y religiosas incas para consolidar y extender las bases de su poder. Estos cordeles anudados encarnaban, por tanto, la idea de que “la información es poder”. Para que un imperio tan extenso y multicultural como el Tahuantinsuyu funcionase correctamente y se mantuviese estable, resultaba imprescindible un sistema para registrar la información y transmitirla rápida y eficazmente, y los quipus cumplieron ese papel a la perfección.

Los cronistas españoles, habituados a la escritura alfabética, interpretaron los quipus como una forma de alfabeto; el Inca Garcilaso de la Vega incluso los describió como “la manera de escribir de los incas”, pero no todos compartían esa visión. Actualmente, muchos especialistas sostienen que los quipus constituyen un sistema semasiográfico: una técnica de comunicación escrita no fonética que representa ideas y conceptos por medio de símbolos (en este caso, nudos y colores), como la notación matemática o los emojis. Este tipo de sistemas son muy eficaces para comunicar una idea o transmitir un concepto a varias comunidades, aunque hablen idiomas diferentes. Otros expertos consideran los quipus sistemas logográficos, donde los símbolos representan palabras, o logosilábicos, en los que equivalen a sílabas.

Quipu con varios grupos de cuerdas secundarias
Otro ejemplo de quipu. Setlak et al. (2020)

Los quipus codificaron todo tipo de datos. Muchos funcionaron como auténticos libros de contabilidad, donde se consignaban valores numéricos en base al sistema decimal, operaciones aritméticas y proporciones de muy distinta naturaleza. Por ejemplo, algunos se utilizaban para realizar nada más y nada menos que censos demográficos. Los encargados de censar a la población eran los señores locales o curacas, quienes eran adiestrados en el arte del quipu. En estos cordeles no solo se consignaban cantidades numéricas relativas al número de habitantes, nacimientos o decesos en una comunidad, sino también complejas clasificaciones: cuántas personas eran aptas para la guerra, su edad, sexo, etnia y estatus económico, etc. Algunos quipus-censo recogían información mucho más detallada incluso, como el nombre específico de los habitantes.

Otros quipus servían para contabilizar los recursos disponibles, el número de depósitos, los productos que se depositaban y se extraían de los mismos, a quienes iban destinados dichos recursos, etc. En conjunto, estos registros convirtieron a los quipus en herramientas fundamentales para la administración demográfica y económica del imperio inca.

Contaba el Inca Garcilaso que los incas usaban los cordeles para registrar su historia, sus tradiciones, mitos, rituales y genealogías de gobernantes, de modo que algunos quipucamayoc actuaban como historiadores. Según los cronistas españoles, cuando un nuevo emperador ascendía al trono, este elegía a un grupo de sabios quipucamayoc para que memorizasen y registrasen en quipus los logros y las victorias obtenidas durante su mandato (las derrotas se omitían deliberadamente). De este modo, los señores incas podían controlar y modificar la historia a voluntad mediante los quipus. Los especialistas creen que lo que codificaban estos quipus históricos eran, fundalmentalmente, los nombres de los territorios, provincias, pueblos y señores locales incorporados al Tahuantinsuyo durante el gobierno del Inca, más que fechas o sucesos ordenados cronológicamente. Los emperadores recurrieron asimismo a los quipus para dejar “por escrito” su voluntad testamentaria.

Quipu inca
Los quipus cumplieron numerosas funciones, y se convirtieron en un instrumento esencial para la expansión y mantenimiento del poder inca. Setlak et al. (2020)

Los quipus también estuvieron al servicio de la religión. Además de custodiar los mitos incas, muchos cordeles contenían las instrucciones necesarias para efectuar cultos y rituales, algo que resultaba imprescindible para instaurar la religión inca en las zonas anexionadas. Asimismo, se empleaban para registrar el ganado destinado a los sacrificios, cuántas personas acudían a los rituales, el número de huacas (todo aquello que se consideraba sagrado, que podían ser desde templos y santuarios hasta ídolos, tumbas, accidentes orográficos o animales), su localización y las ofrendas que correspondían a cada una.

Para controlar y administrar los pueblo anexionados, era esencial que conocieran y obedecieran el código legal, judicial y social impuesto por el Estado inca. Para esto sirvieron también los quipus. Algunos de los cordeles codificaban en sus nudos y colores las normas y las leyes promulgadas desde Cuzco que los señores locales debían aplicar en sus demarcaciones. A este mismo ámbito pertenececían los quipus que funcionaban como archivos judiciales, donde se registraban los datos de las personas que infringían la ley, el tipo de delito cometido y las sentencias o sanciones impuestas por las autoridades.

Algunos quipus incas funcionaron como auténticos calendarios, pues se emplearon para documentar movimientos solares, estelares y lunares. Este conocimiento resultaba esencial para fijar los ciclos de siembra y cosecha o las fechas señaladas de las festividades, tanto las propias del mundo inca como las cristianas.

Los quipus más allá de los incas

Los cordeles anudados resultaron ser una herramienta tan útil y práctica que continuaron elaborándose y utilizándose tras el fin de la hegemonía inca y la llegada de los conquistadores españoles. Los indígenas continuaron usando los quipus para registrar datos contables y administrativos de sus comunidades, y además les dieron nuevos usos, como solicitar méritos y recompensas o para defenderse de los abusos cometidos por los españoles. Los españoles, por su parte, terminaron emulando a los quipucamayoc y aprendiendo a confeccionarlos y a leerlos; de hecho, muchos estudiosos modernos se basan en esos quipus más tardíos para descifrar los quipus incaicos originales. Los españoles emplearon los quipus principalmente para analizar la organización de las comunidades indígenas, transmitir e imponer sus decisiones y tributos, y para apoyar la evangelización, enseñando a los nativos a registrar en las cuerdas las oraciones católicas.

Hoy, unas pocas personas siguen elaborando quipus casi en el anonimato, manteniendo vivo el legado de una tecnología que ha trascendido el tiempo y que aun esconde profundos secretos tras su apariencia aparentemente simple.

Referencias

  • D’Altroy T (2015). El poder provincial en el imperio inka. Banco Central de Reserva del Perú: Lima.

  • Locke LL (1923). The ancient quipu or Peruvian knot record. The American Museum of Natural History: Nueva York.

  • Rowe JH (1946). “Inca culture at the time of Spanish conquest”. En: Handbook of South American Indians. Steward JH (ed.). Smithsonian Institution: Washington, D.C, pp. 183-330.

  • Setlak M (2024). Una aproximación metodológica a la lectura de los quipus incas a partir de los quipus coloniales. Revista Española de Antropología Americana 54, 63-77. https://doi.org/10.5209/reaa.83769

  • Setlak M, Moscovich V, Hyland S, Milillo L (2020). Quipus y quipucamayoc. Codificación y administración en el antiguo Perú. Apus Graph: Lima.  

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